viernes, 30 de mayo de 2014

Que me gustan los zapatos

Hola chicas.

Hoy os hablaré de un calzado, que muchísimas conoceréis, pero otras no. Me refiero a las albarcas.
El uso de la albarca se extendió siglos atrás entre los pueblos del norte, por ello es frecuente encontrar este rústico calzado de madera en Galicia, Principado de Asturias y Cantabria.

Dada la humedad del clima de la zona, es un calzado muy apropiado para preservar los pies del agua y de la suciedad del suelo de determinadas faenas que se realizan en el establo, en los prados y en las tierras de labranza. Es práctico para caminar por terrenos escabrosos, barrizales, y también por la nieve, debido a que los "tarugos" o tacos inferiores dan elevación al pie y prestan agilidad al andar.[4]
Hoy, esta artesanía tan tradicional ha quedado en pocos albarqueros, que solamente hacen albarcas por encargo, destinadas una vez para usarlas y otras como recuerdo típico de la región cántabra, lo mismo en tamaño natural que en pequeño formato

 
En cada pueblo hay unos modelos diferentes de los demás, y a su vez, entre los albarqueros de un mismo lugar cada uno les da a sus albarcas un estilo personal que le distingue de los demás, bien sea en la forma o en el dibujo, que va grabado sobre la parte superior y visible, consistente en flores, hojas, conchas, pequeñas muescas y variadas figuras geométricas.
 
 
El procedimiento para colorear las albarcas ha variado notablemente, pues en tiempos pasados se usaba la corteza de alisa para dar el color rojo y con calostros (leche de vaca recién parida) se tostaban las albarcas, poniéndolas al calor del fuego.
En los últimos tiempos se pintan con barnices de diferentes tonalidades, que imitan el color de la madera. El color negro se ha empleado siempre para las albarcas de mujeres mayores, para las viudas y cuando se llevaba luto.

Durante las temporadas en que los trabajadores en la hacienda eran menos importantes, los albarqueros subían a los montes y allí talaban y preparaban madera para la confección de las albarcas. Solían ir durante los meses de primavera y otoño, cuando terminaban las faenas de labranza y la recogida de la hierba. La duración de la estancia estaba condicionada por varios motivos, pero, en especial, por el tiempo que hiciera, como temporales y nevadas.

 
 
Vaya este pequeño homenaje,  los artesanos que aun quedan ( mas por motivos souvenirs, que por uso necesario )
 

Decir, que yo necesitaría un tiempo de practica para usarlos. Un verdadero trabajo artesanal con precioso resultado.


Por si interesa, hay un sorteíllo en
    
http://elmundodelnailart.blogspot.com.es/2014/05/sorteo-200-seguidores-elisabeth-llorca.HTML
 

y otro en
 
 
o este otro
 
 
 
 
 
Un beso grandote. y.... !! hasta pronto !!


 

1 comentario:

Excel dijo...

Holaaa, no conocía estos zaptos, me han llamado mucho la atención.
Gracias por compartir mi sorteo, mucha suerte =)